La parte de tu factura que pagas aunque no estés en casa
La potencia contratada se cobra todos los días del año, consumas o no. Es el error más repetido y el más caro, y casi nadie la ha revisado desde que firmó el contrato.
Qué es la potencia contratada, y qué no es
La confusión entre potencia y consumo es la madre de casi todos los errores de factura, así que vamos a dejarla resuelta con una imagen sencilla.
- La potencia es el ancho de la tubería. Marca cuántos aparatos puedes tener funcionando a la vez. Se mide en kilovatios (kW) y la pagas por cada día del contrato, uses la luz o no.
- La energía es el agua que sale. Es lo que realmente consumes. Se mide en kilovatios hora (kWh) y solo la pagas cuando la gastas.
Se sigue de aquí algo que descoloca a mucha gente: puedes consumir poquísimo y aun así pagar mucho. Una segunda residencia vacía diez meses al año, un local cerrado por temporada o una oficina que solo se usa de mañana siguen pagando su tubería entera los trescientos sesenta y cinco días.
Si quieres ver dónde aparece cada cosa en el papel, lo detallamos en cómo leer la factura de la luz.
Cuánto pesa realmente en tu factura
Aquí no hace falta que me creas: sale de nuestra propia tabla comparativa, que actualizamos cada mes. El perfil de referencia es un hogar con 3.500 kWh al año y 4,6 kW contratados, que es de lo más común en España.
Con ese perfil, el coste fijo de la potencia va de unos 241 € al año con la compañía más barata a unos 480 € con la más cara. Y lo importante no es el número, sino la proporción: en seis de las ocho compañías con dato verificado, la parte fija supone más de un tercio de todo lo que se paga en el año. En una de ellas roza la mitad.
Que puedes negociar el precio del kWh todo lo que quieras, cambiar de compañía tres veces y apagar luces con disciplina militar, que seguirás pagando esa parte intacta. La única forma de bajarla es necesitar menos potencia.
Por qué tantas casas y negocios tienen de más
En los años que llevamos revisando facturas, los motivos se repiten con una regularidad sospechosa. Son casi siempre estos cuatro.
Cómo saber cuánta potencia necesitas de verdad
Hay tres maneras de averiguarlo, de la más fiable a la más casera. Si puedes, usa la primera.
1. Mirar tu máximo real en Datadis
Datadis es la plataforma gratuita de las distribuidoras eléctricas españolas. Entras con tu DNI y tu CUPS, y te enseña tu curva de consumo horario y la potencia máxima que has demandado en los últimos meses. No te vende nada: son las propias distribuidoras las que la mantienen.
Esto convierte la pregunta en un dato. Si tienes 5,75 kW contratados y en todo un año no has pasado nunca de 3,2 kW, ya sabes lo que te sobra.
2. Sumar lo que puede coincidir
Si no quieres registrarte en ningún sitio, haz el cálculo a mano. Suma la potencia de los aparatos que de verdad pueden estar funcionando al mismo tiempo, no la de todos los que tienes. Lo normal es que coincidan el frigorífico, la placa de cocina y uno o dos más.
El matiz importante: la vitrocerámica, el horno, el aire acondicionado y la lavadora con agua caliente son los cuatro que de verdad mueven la aguja. El resto de la casa, sumada entera, suele pesar menos que cualquiera de ellos.
3. La prueba de un mes
La más casera y la más honesta: si en todo el invierno, con la casa a pleno rendimiento, no te ha saltado nunca el diferencial, es muy probable que vayas sobrado. Y si te salta tres veces por semana, la respuesta es la contraria.
Con el número en la mano, queda elegir el escalón. En monofásico, que es lo que hay en la práctica totalidad de las viviendas, los valores habituales son múltiplos de 1,15 kW: 3,45 · 4,6 · 5,75 · 6,9 · 8,05 kW. No se puede contratar cualquier cifra intermedia, así que el ejercicio real consiste en decidir si te bajas un escalón entero o te quedas donde estás.
Ahí está la gracia del asunto: casi nadie necesita el escalón en el que está. Entre 4,6 y 3,45 kW hay un salto de la cuarta parte de la potencia, y con él se va la cuarta parte de todo lo que pagas por tenerla.
Un mes de octubre tranquilo no demuestra nada. El momento en que una instalación se pone a prueba es con la calefacción funcionando, o en pleno agosto si tu casa tira de aire acondicionado. Mira tus máximos de esos meses, no los de una semana suave.
Qué cuesta cambiar la potencia
Aquí hay una asimetría que conviene conocer antes de decidir, y que explica por qué tanta gente se queda arriba: bajar es barato y subir no. Según la guía de la CNMC sobre modificación del contrato:
Y una restricción que hay que tener presente: la potencia se puede modificar cada doce meses. La CNMC matiza que en la práctica las distribuidoras suelen permitir más cambios, sobre todo cuando se trata de subir, pero no conviene contar con ello. Por eso merece la pena hacer el cálculo bien una vez, en lugar de ir probando.
El trámite lo pides a tu comercializadora, que se encarga de gestionarlo con la distribuidora. No tienes que llamar tú a nadie más, ni hace falta que entre un técnico en casa en la mayoría de los casos.
Cuándo no conviene bajarla
No todo es bajar. Hay tres situaciones en las que recortar potencia sale caro, y conviene decirlas en voz alta porque casi ningún artículo sobre el tema las menciona.
- Si vas a cambiar de instalación pronto. Un coche eléctrico, una bomba de calor o una cocina de inducción nueva cambian el cálculo entero. Bajar ahora para volver a subir en seis meses sale caro por lo que acabas de leer.
- Si el margen es muy estrecho. Quedarse justo significa convivir con un diferencial que salta. Las molestias no compensan diez euros al año, y el frigorífico tampoco lo agradece.
- Si el problema no es la potencia. A veces la factura está alta por la tarifa, por el precio del kWh o por servicios añadidos que nadie recuerda haber contratado. Bajar potencia no arregla eso.
Si tu suministro es 3.0TD verás seis potencias en lugar de dos, una por cada periodo, y aparece un concepto que en un hogar no existe: los excesos de potencia, que se facturan aparte en lugar de hacer saltar el diferencial. Ahí la optimización es un trabajo distinto, y lo contamos en ahorro energético para empresas.
Compara antes de decidir
Si vas a tocar el contrato, aprovecha para mirar también con quién lo tienes. Publicamos las tablas actualizadas cada mes, con la fecha de corte a la vista y el Excel completo descargable.
Y si quieres saber cómo construimos esas tablas y qué dejamos fuera a propósito, lo explicamos en cómo comparamos las tarifas de luz.
Preguntas frecuentes
¿Dónde veo la potencia que tengo contratada?
En la primera página de tu factura, en el bloque de datos del suministro, expresada en kW. Si tu tarifa es 2.0TD verás dos valores, uno para punta y otro para valle, y lo habitual es que sean iguales. Si es 3.0TD verás seis.
¿Cuánto tarda en hacerse efectivo el cambio?
Depende de la distribuidora de tu zona. Lo pides a tu comercializadora y ella lo tramita. No es inmediato, pero tampoco son meses: cuenta con que entrará en vigor en el siguiente ciclo de facturación o en el posterior.
Si bajo la potencia, ¿se me va a ir la luz?
No se va sola. Lo que ocurre si te quedas corto es que salta el interruptor cuando coinciden demasiados aparatos, y lo subes tú. Por eso el cálculo se hace sobre tus máximos reales y con un margen, no apurando.
¿Puedo bajarla sin cambiar de compañía?
Sí, son dos trámites independientes. Puedes ajustar la potencia con tu compañía de siempre y seguir con ella. De hecho es lo primero que conviene mirar, porque afecta a tu factura estés con quien estés.
¿Y si vivo de alquiler?
El trámite lo pide el titular del contrato de suministro. Si el contrato está a tu nombre, puedes hacerlo tú. Si está a nombre del propietario, hay que hablarlo con él, aunque el ahorro lo notes tú en la factura.
¿Me lo podéis calcular vosotros?
Sí, y no cuesta nada. Mándanos una factura completa por WhatsApp y te decimos si tu potencia encaja con tu consumo. Si ya está bien ajustada, te lo decimos igual y no hay más que hablar.
¿Cuánta potencia te sobra?
Mándanos tu factura y te lo decimos con números, no a ojo. Sin coste, sin compromiso y sin que tu suministro se interrumpa en ningún momento.


